LA PARTICIÓN DE ALEMANIA TRAS LA II GUERRA MUNDIAL.

  




Tras la capitulación de Alemania en mayo de 1945, el país quedó reducido a un territorio devastado y dividido entre las potencias vencedoras. En la Conferencia de Potsdam, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la Unión Soviética acordaron dividir Alemania en cuatro zonas de ocupación, así como la capital, Berlín, que también fue fragmentada en cuatro sectores pese a encontrarse en pleno territorio soviético. Sobre el papel, las potencias compartían objetivos: desmilitarizar, desnazificar y democratizar Alemania. Pero las diferencias ideológicas entre los antiguos aliados no tardaron en emerger.




Mientras Estados Unidos, Reino Unido y Francia impulsaban una reconstrucción económica y política basada en el capitalismo y la democracia liberal, la Unión Soviética instauraba un sistema comunista bajo férreo control. En 1947, las zonas estadounidense y británica se fusionaron para formar la Bizonia, a la que se unió Francia en 1948, dando lugar a la Trizonia, el embrión de la futura Alemania Occidental. Esta unión tenía como fin coordinar la recuperación económica y preparar la creación de un Estado estable, pero fue vista por Moscú como una traición al espíritu de Potsdam.

La respuesta de Stalin fue contundente. En junio de 1948, las autoridades soviéticas bloquearon todas las rutas terrestres y fluviales hacia Berlín Occidental, dejando sin suministros a más de dos millones de personas. Los aliados respondieron con una de las operaciones logísticas más impresionantes de la historia: el Puente Aéreo de Berlín. Durante casi un año, aviones aliados transportaron toneladas de alimentos, carbón y medicinas a la población sitiada. En mayo de 1949, la URSS levantó el bloqueo, humillada por el éxito occidental, pero la brecha entre ambos mundos ya era definitiva.




Ese mismo año, el político británico Winston Churchill acuñó la expresión “Telón de Acero”, una metáfora que describía la nueva división de Europa: al oeste, las democracias liberales; al este, los regímenes comunistas controlados por Moscú. Alemania, partida en dos, se convirtió en la línea de frente de esa fractura global.

En mayo de 1949, las zonas occidentales proclamaron la República Federal de Alemania (RFA), con capital en Bonn, mientras que en octubre la URSS respondía con la creación de la República Democrática Alemana (RDA), bajo la dirección del Partido Socialista Unificado de Alemania y vigilancia de la temida Stasi.




Las diferencias entre ambos estados se hicieron abismales. En la RFA, el llamado milagro económico (“Wirtschaftswunder”) transformó el país gracias al Plan Marshall, integrándose en la OTAN y la Comunidad Económica Europea. En la RDA, en cambio, el modelo comunista impuso censura, control y pobreza, provocando la huida masiva de ciudadanos hacia el oeste. Para detener este éxodo, el régimen levantó en 1961 el Muro de Berlín, símbolo tangible de la separación entre libertad y dictadura, entre el mundo capitalista y el comunista.

Durante décadas, Alemania fue el corazón dividido de la Guerra Fría, un país partido por ideologías irreconciliables. No fue hasta 1989, con las protestas masivas en el Este y el colapso del bloque soviético, cuando el muro cayó, abriendo paso a la reunificación alemana en 1990.

La partición alemana no solo representó la consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, sino la escenificación más clara del enfrentamiento entre dos modelos de civilización. La caída del Telón de Acero y la reunificación de Alemania simbolizaron el fin de la Guerra Fría y el renacer de un continente que, durante medio siglo, había vivido dividido por muros visibles e invisibles.



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EL ÚLTIMO ROMANO. 



JOSÉ ANTONIO OLMOS GRACIA.



Policía local de profesión, desarrolla su cometido en la categoría de oficial en el municipio de Utebo, contando con 17 de servicio y varias distinciones. A pesar de que su afán por la historia le viene desde pequeño, no fue hace mucho cuando se decidió a cursar estudios universitarios de Geografía e Historia en UNED y comenzar en el mundo de la divulgación a través de las redes sociales. Actualmente administra el blog elultimoromano.com así como páginas en Instagram y Facebook con el mismo nombre. Además, colabora con revistas, páginas, asociaciones, blogs, podcast y es miembro de Divulgadores de la Historia.



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Bibliografía:

Taylor, A. J. P. The Origins of the Second World War

Judt, Tony Postwar: A History of Europe Since 1945

Hobsbawm, Eric Age of Extremes: The Short Twentieth Century 1914–1991

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