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ACADIA, EL PRIMER IMPERIO DE LA HISTORIA.

 



ORIGENES

 

 Alrededor del siglo XXIV a.C. se desarrolló un efímero pero no menos importante imperio en el creciente fértil (zona de los ríos Tigris y Éufrates), cuna  de la civilización. En aquella época había establecidas numerosas ciudades estado compuestas por una maraña de pueblos y culturas como amorreos, sumerios o semitas, que habían emigrado anteriormente desde el norte de Arabia y que serian los precursores del imperio.

Sería uno de estos últimos, Sargón I, a la postre conocido como El Grande o rey de las 4 Zonas del Mundo, quien tras una disputa con el gobernante de la ciudad de Kish, tomaría el poder de esta y fundaría posteriormente la ciudad Agadé o Acad, de donde se toma el nombre Acadio, en torno al 2350 a.C. Esta ciudad sirvió como acantonamiento de tropas en contra de Kish que era una ciudad multicultural. Su reinado fue largo y estuvo marcado por sus conquistas militares, estando documentadas hasta 34 batallas victoriosas y la conquista de las ciudades estado y los pequeños reinos de Mesopotamia con la novedad de que tras la conquista, no se destruían las ciudades. Su vida está repleta de mitología, pero dejando esto al margen, nos dejó multitud de inscripciones de carácter militar y documentación que hacen posible su historiografía. El nuevo estado impondría la lengua Acadia como la oficial desplazando al sumerio, desarrollándose una rica escritura de este idioma, se configuró un nuevo sistema de pesos y medidas, se adapto la datación anual y se estableció un sistema organizativo basado en el respeto a las culturas conquistadas y la unificación administrativa y económica. También tuvo su esplendor en arquitectura, y aunque muchas ciudades y edificaciones, como la ciudad de Acad, están aun sumergidas bajo tierra en lugares incognitos, se tiene constancia de la fundación de nuevas ciudades y la  remodelación y construcción de nueva planta de edificios gubernamentales y religiosos poniendo las bases de los posteriores imperios en Mesopotamia.


 


CONQUISTAS.

 



 

 

La primera conquista de Sapor fue la enigmática ciudad de Uruk a la que siguieron otras como Ur, Lagash o Umma. Con el sur de Mesopotamia asegurado, se lanzaron campañas contra los Elamitas de los montes Zagros, Siria y posiblemente el sur de Anatolia. A su muerte había unificado a todos los pueblos de la cuenca bajo un mandato a pesar de que poco antes de su muerte se produjo una gran revuelta de ciudades.

 Con su nieto, Aram-Sin las fronteras llegaron hasta el Mediterráneo con conquistas como Alepo o Trípoli, añadiendo a esto anexiones orientales como la ciudad de Susa o campañas en el norte expandiéndose por Asia Menor. Aquí tuvo su primer problema, los Guti de los montes Zagros no pudieron ser conquistados y hostigaban continuamente los territorios Acadios en los valles. En un principio se les atribuye la posterior caída del imperio, pero historiadores modernos lo achacan más a una presión general de los diferentes pueblos y ciudades estado miembros del imperio.

 Su sucesor, Sharkalisharri, se enfrentó a una rebelión en Elam, a Amorritas y a Gutis que consiguió vencer a un alto precio. El imperio estaba agotado y sus sucesores no conseguirían frenar la independencia de las ciudades hasta que este se redujo a Acad y sus territorios colindantes.

 

EJÉRCITO

 

 En la ciudad de Agadé/Acad Sapor I poseía un ejército privado de unos 5.000 hombres pagados de su bolsillo lo que le permitía poseer una soldadesca totalmente fiel y preparada durante todo el año y dejar guarniciones leales en las ciudades conquistadas. Además el ejército se incrementaba con levas e incorporaciones, llegando a poseer unos 35.000 hombres, nada desconsiderable para la época. Sargón también estableció una reforma militar en cuanto a tácticas y armamento. Instauró una instrucción militar previa lo que confirió un carácter profesional a sus infantes, dotados con lanzas sumerias y siparrus, una especie de espada-hoz usada para agarrar el escudo rival y dejar al descubierto al enemigo, y defendidos con mantos reforzados. Otro elemento innovador fue el arco compuesto que trajeron los migrantes semitas construido con láminas de una madera fuerte, reforzadas en la parte externa de las palas por tendones de animales y, en la interna, por piezas de cuernos de animales. Todo ello unido por un pegamento especial a base de tendones hervidos y pieles de pescado conseguía que la distancia de proyección fuese de casi el doble que los arcos sumerios, lo que permitía cubrir el avance de las líneas hasta el enfrentamiento. Como infantería ligera de hostigamiento se usaban honderos. Todo esto hacía que muchas batallas se finiquitasen en minutos, la superioridad militar era palpable y muchos ejércitos huían o se rendían en las primeras acometidas. Pero esto no es todo, como ya hemos visto en otros grandes conquistadores como Alejandro Magno, Sapor incorporaba a su ejército las huestes derrotadas, lo que incrementaba cada vez su número y disposición de efectivos mientras dejaba una pequeña guarnición de tropas fieles para mantener las conquistas. A pesar de esto, su nieto Aram-Sin vivió su propio Vietnam en los montes Zagros, donde como ya hemos visto, los Gutis hostigaban continuamente sin poder ser derrotados. El escarpado terreno y los espesos bosques, impedían que las gruesas líneas de infantería pesada maniobrasen con facilidad y los potentes arcos perdían efectividad ante las tácticas de guerrilla enemigas.

 



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