LA RUINA MONTIUM: EL MÉTODO ROMANO QUE DERRIBABA MONTAÑAS.
La ruina montium fue uno de los procedimientos mineros más ingeniosos y devastadores del mundo antiguo. Desarrollada por los romanos durante el Alto Imperio, esta técnica permitió extraer enormes cantidades de oro y minerales mediante el uso controlado de la fuerza hidráulica, transformando por completo los paisajes donde se aplicó. El propio Plinio el Viejo, testigo de las explotaciones en el noroeste de Hispania, describió con asombro el método en su Naturalis Historia, considerándolo una “obra de los dioses, no de los hombres”.
El principio de la ruina montium era sencillo en su concepto, pero de una complejidad técnica impresionante. Los romanos excavaban en el interior de la montaña una red de galerías y cámaras, creando un entramado de túneles que debilitaba su estructura. A la vez, construían en las cumbres embalses artificiales donde almacenaban millones de litros de agua desviada mediante acueductos y canales. Cuando todo estaba preparado, liberaban de golpe el caudal acumulado: el agua irrumpía por los túneles con una presión brutal, haciendo colapsar el interior de la montaña. El resultado era un derrumbe masivo que exponía la tierra aurífera y los sedimentos, los cuales eran arrastrados hasta zonas de lavado donde se separaban las partículas de oro mediante decantación.
El ejemplo más espectacular de esta técnica se encuentra en Las Médulas, en la actual provincia de León, donde la minería romana alcanzó proporciones colosales. Allí se estima que trabajaron miles de esclavos, libertos y técnicos especializados durante más de un siglo, moviendo más de 500 millones de metros cúbicos de tierra y alterando para siempre el paisaje. Lo que hoy contemplamos como una sucesión de laderas rojizas y oquedades monumentales fue, en su día, una maquinaria de oro al servicio de Roma, destinada a alimentar la inmensa demanda del tesoro imperial.
El sistema de la ruina montium revela el profundo conocimiento que los romanos tenían de la hidráulica, la geología y la organización del trabajo. Supone también un testimonio de su capacidad para dominar la naturaleza con fines económicos y militares, sin reparar en los costos ecológicos o humanos. Allí donde se aplicó, como en el noroeste hispano, la Galia o Dacia, las montañas quedaron heridas y los ríos cargados de limos durante siglos.
Más que una técnica minera, la ruina montium fue una manifestación del poder de Roma: la fuerza del agua, canalizada con inteligencia y brutalidad, puesta al servicio de la expansión imperial. Su legado, visible aún en los parajes desolados de Las Médulas, nos recuerda que toda civilización que busca riquezas en la tierra acaba dejando su huella sobre ella, para bien o para mal.
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Policía local de profesión, desarrolla su cometido en la categoría de oficial en el municipio de Utebo, contando con 17 de servicio y varias distinciones. A pesar de que su afán por la historia le viene desde pequeño, no fue hace mucho cuando se decidió a cursar estudios universitarios de Geografía e Historia en UNED y comenzar en el mundo de la divulgación a través de las redes sociales. Actualmente administra el blog elultimoromano.com así como páginas en Instagram y Facebook con el mismo nombre. Además, colabora con revistas, páginas, asociaciones, blogs, podcast y es miembro de Divulgadores de la Historia.
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Bibliografía:
Domergue, Claude La minería y la metalurgia en la Hispania romana
Plinio el Viejo Historia Natural
Sánchez-Palencia, Francisco Javier Las Médulas. Patrimonio cultural y paisaje histórico
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