EL IMPERIO ANGEVINO.

 El llamado Imperio angevino fue una de las construcciones políticas más vastas y complejas de la Europa medieval, surgida en el siglo XII bajo el reinado de Enrique II Plantagenet, primer monarca de la dinastía que marcaría el destino de Inglaterra y buena parte del continente. Más que un imperio en el sentido jurídico o administrativo, fue una red de dominios feudales unidos por la autoridad personal del rey, que abarcaba desde las tierras del norte de Inglaterra hasta los Pirineos franceses, pasando por Normandía, Bretaña, Anjou, Maine, Aquitania y Gascuña.

El origen de aquel coloso político se remonta a la unión entre Enrique Plantagenet, conde de Anjou, Maine y Touraine, y Leonor de Aquitania, una de las herederas más poderosas de su tiempo, que aportó al matrimonio un vasto patrimonio territorial en el suroeste de Francia. Cuando Enrique ascendió al trono inglés en 1154, tras la muerte de Esteban de Blois, heredó además Inglaterra y Normandía, conformando un conjunto de posesiones que abarcaba casi la mitad occidental de Francia.




Este conjunto de dominios dio lugar a un sistema de gobierno extraordinariamente complejo. Cada territorio conservaba sus leyes, instituciones y costumbres, mientras el monarca angevino intentaba imponer una autoridad común desde la corte itinerante. Enrique II modernizó la administración inglesa, fortaleció la justicia real e intentó controlar el poder eclesiástico, lo que le llevó a un célebre enfrentamiento con Thomas Becket, arzobispo de Canterbury. Pero en el continente, su poder se sostenía sobre una red de fidelidades feudales y sobre un frágil equilibrio con el rey de Francia, su teórico señor feudal.

Los sucesores de Enrique II heredaron tanto su grandeza como sus conflictos. Su hijo Ricardo Corazón de León, célebre por su participación en la Tercera Cruzada, apenas residió en Inglaterra, y sus campañas bélicas drenaron los recursos del imperio. Tras su muerte en 1199, su hermano Juan sin Tierra careció del talento político y militar de su padre y hermano, y se enfrentó a una rebelión nobiliaria interna y a la ofensiva del rey francés Felipe II Augusto, quien aprovechó las debilidades angevinas para arrebatarle Normandía, Anjou, Maine y buena parte del territorio continental.


RICARDO "CORAZÓN DE LEÓN".


A comienzos del siglo XIII, el Imperio angevino se había reducido prácticamente a Inglaterra y algunos enclaves en el suroeste de Francia. Con su descomposición se cerraba uno de los episodios más singulares de la historia europea: el intento de unificar bajo una sola dinastía los dos grandes polos políticos del Occidente medieval. Pese a su caída, el legado angevino perduró en las tensiones anglo-francesas que desembocarían en la Guerra de los Cien Años, y en la consolidación de Inglaterra como una potencia política diferenciada del continente.

La idea del Imperio angevino, con su compleja red de lealtades, matrimonios y guerras, simboliza la ambición de los Plantagenet y el tránsito entre el feudalismo clásico y las primeras formas de Estado medieval centralizado. Fue, en definitiva, el sueño de un poder total en Occidente, truncado por la inevitable rivalidad entre Francia e Inglaterra.


JOSÉ ANTONIO OLMOS GRACIA.


Policía local de profesión, desarrolla su cometido en la categoría de oficial en el municipio de Utebo, contando con más de 17 años de servicio y varias distinciones. A pesar de que su afán por la historia le viene desde pequeño, no fue hace mucho cuando se decidió a cursar estudios universitarios de Geografía e Historia en UNED y comenzar en el mundo de la divulgación a través de las redes sociales. Actualmente administra el blog elultimoromano.com así como páginas en Instagram y Facebook con el mismo nombre. Además, colabora con revistas, páginas, asociaciones, blogs relacionados con la divulgación histórica y es miembro de Divulgadores de la Historia.



Si te ha gustado, puedes seguirme en mis redes sociales:

👉FACEBOOK

👉INSTAGRAM


Bibliografía:

Historia Medieval (Siglos V-XII) Editorial Universitaria Ramón Arcés. J. Donado Vara, A. Echevarría Arsuaga.

Comentarios

ARTÍCULOS MÁS POPULARES.

ARTÍCULOS POPULARES.