CUANDO ESPAÑA ESTUVO A PUNTO DE DECLARAR LA GUERRA A JAPÓN.

 

 


 

 

Año 1936. Acaba la Guerra Civil Española con la victoria del bando de Francisco Franco. En el resto del mundo se está fraguando una maraña de relaciones políticas entre democracias y tiranías. Hitler y Mussolini ya gobernaban en sus respectivos países y Japón, había seguido una modernización del país unida a un importante expansionismo por Asia. Las políticas expansionistas de estos tres, pronto chocarían con los intereses de Francia, Inglaterra o Estados Unidos, desembocando en la II Guerra Mundial en 1939.

En un principio, Franco, aunque ideológicamente cercano al bando formado por las tres naciones que formaban el Eje (Japón, Italia y Alemania), se mantuvo neutral a pesar de haberse reunido con Hitler en 1940 en la localidad de Hendaya. Poco se sabe de los términos que se debatieron dentro del famoso vagón de tren. Las negociaciones no llegaron a puerto con Hitler, pues no quiso aceptar la compensación en colonias que pedía el español, que incluían territorios como Gibraltar o el norte de África, además de cuantiosos suministros civiles y bélicos.

La cuestión es que España no entró en la guerra y nuestro otro protagonista, Japón, lo hizo en 1941 tras el ataque a Pearl Harbor. A partir de entonces ambos entablaron relaciones diplomáticas a través del ministro de exteriores Serrano Suñer, llegando a colaborar en misiones de espía con los nipones. Pero en 1942, tras el nombramiento de Gómez Jordana como ministro de exteriores, se dio un giro hacia la neutralidad y acercamiento hacia los aliados, a pesar de que mantuvo la red de espionaje.

En el año siguiente, Japón intento aumentar las relaciones diplomáticas, pero infructuosamente. En 1944 llega un nuevo ministro, José Félix de Lequerica, mientras en la guerra los aliados ya han tornado la situación y las potencias del Eje están en retirada por todo el globo. Esto provocó que los alemanes se retiraran de la frontera en los Pirineos, eliminando así la amenaza de una posible invasión a la península, lo que ayudó a decantarse más por el bando aliado.

Finalmente, en 1945, se produce la batalla de Manila en Filipinas en la que los japoneses devastaron la ciudad y realizaron innumerables actos inhumanos y vergonzosos con la población civil que se encontraban, fuese filipina o europea, además del asalto a la embajada española en la que asesinaron a todo el mundo que allí se encontraba, fueran funcionarios españoles o civiles filipinos buscando refugio, seguros de la inviolabilidad de una embajada neutral, quemando después el edificio. A eso hay que añadir todo el patrimonio artístico y arquitectónico, herencia de los siglos de presencia española, destruido a lo largo de la ciudad. En total unas 100.000 personas, entre las que se encontraban 300 españoles, fueron brutalmente masacrados.


                                               Aspecto de la ciudad de Manila tras la batalla de 1945.

Según Florentino Rodao, Franco no solo rompió relaciones con los nipones, si no que planteó una posible intervención militar, enviando alguna división de la zona. Esto nunca resultó, pues los aliados no necesitaban un nuevo actor, y mucho menos una nación que había estado a punto de luchar en el otro bando y con la guerra llegando a su fin. Además, tanto el vaticano como Portugal, que consideraban que en todo caso esa misión les correspondería a ellos por tener colonias en el Pacífico y Asia, convencieron a Franco de rebajar las hostilidades.

Con estas acciones, tal vez Franco solo buscase un acercamiento a los aliados con el fin de no quedar aislado tras la guerra o participar en la Conferencia de San Francisco.

Como curiosidad, parece ser que en 1950 también se barajó el envío de tropas a Corea para luchar contra el comunismo durante la Guerra de Corea, pero las Naciones Unidas, recién creadas, lo impidieron.

 

José A. Olmos Gracia.

 

Puedes seguirme en 

https://www.facebook.com/elultimoromano1

https://www.instagram.com/elultimoromano_historia/

 

 

 

 



Castelló, José Emilio.
(2010). «Pearl Harbor y la expansión japonesa en Asia». La Segunda Guerra Mundial. Anaya. ISBN 978-84-667-9347-6.

Rodao García, Florentino. (2002). Franco y el Imperio Japonés. Plaza & Janes. ISBN 9788401530548.

Don Esteban Bilbao. ABC. 15 de mayo de 1945.

Ortíz, Juanjo. Los 300 españoles de Manila. Blog: El Cajón de Grisom.




 

 






Comentarios

Entradas populares