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EL FEUDO MEDIEVAL






Entendiendo la palabra feudo, como tierras otorgadas en beneficio a una persona por un noble o rey a cambio de auxilio militar, financiero y administrativo (el auxilium y consilium) y que se sometía a vasallaje. 

Podemos ver la evolución de este desde la época de los carolingios, en la que se otorgaba unas tierras para el disfrute de sus rentas a cambio de vasallaje y fidelidad al rey, entendiendo esta cesión como un mero beneficio y desempeño de cargo público, que no implicaban ni derecho a legislar, impartir justicia, reclutar soldados si no era ordenado por el monarca, ni dejarlo en herencia. Sin embargo, la debilidad de los siguientes monarcas y la necesidad de repartir tierras para obtener la fidelidad de importantes señores en las guerras, hizo que poco a poco el feudo se convirtiera en algo más que un honor y disfrute de rentas del mismo. Los señores consiguieron poco a poco hacer hereditarios estas tierras, impartir su propia justicia, legislar y reclutar huestes para sus guerras personales. Esto hizo que la debilidad de muchas monarquías europeas fuera en aumento, pues poseían pocas tierras propias al haber hecho numerosos repartos durante años, hay que sumar que muchos vasallos habían podido juntar más poder y tierras que su propio señor, viendo dormido situaciones muy dantescas como en Francia, donde los reyes poseian una pequeña franja de territorios (Ille de France) comparado con todos los de sus vasallos, llegando a tener a monarcas ingleses como vasallos debido a que estos eran además duques de Normandía o Aquitania. Esta situación no tornaría hasta finales de la Edad Media, con el surgimiento de un nuevo ideal de nación basado en los nacionalismos y la recuperación de poder real frente al nobiliario y eclesiástico. 





El feudo se dividía en varias partes. Por un lado, el señor solía vivir aislado en alguna fortaleza o castillo, que podía ser de madera o en el mejor de los casos, de piedra o en una villa, herencia del pasado romano. Este era el propietario de ager, que no es otra cosa que las tierras cultivables. Una parte de estas eran arrendadas a los campesinos, otras podían ser de propiedad privada (el menor de los casos) y denominando estas porciones de tierra como terra indominicata; otras podían otorgarse en modo de colonización, y por último estaban las tierras que el señor controlaba directamente, y que explotaba mediante correos (obligación de trabajar determinados días en las tierras del señor) o incluso mediante asalariados.

   

 El Manso, era la unidad de medida que se utilizaba para la repartición de tierras y el pago de tasas e impuestos y era el trozo de tierra que necesitaba una familia para su subsistencia, pudiendo alcanzar las 10 hectáreas. La parte no cultivable se denominaba saltus, y básicamente eran los bosques y prados que los campesinos podían aprovechar para pastorear, forrajear o pescar, aunque la caza estaba vedada para uso exclusivo del señor. Ager y saltus, siguen siendo palabras usadas en geografía para determinar paisajes agrarios y rurales. El señor solía imponer monopolios como vender primero sus cosechas o la obligación de uso de su molino u horno, en unos feudos que prácticamente eran autosuficientes, produciendo todo lo necesario para la vida, pues el comercio en la época altomedieval era escaso. Con el auge del comercio bajomedieval y el ascenso de las ciudades, el sistema entrada en crisis debido también a la pérdida de tierras de los señores, que muchas veces dividían estas entre sus hijos, las donaban a la iglesia o tras arruinarse, se veían obligados a venderlas o arrendarlas.



José Antonio Olmos Gracia.

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