LA PIRATERÍA EN EL ATLÁNTICO ANTES DE LOS VIKINGOS.





Bien son conocidas las famosas incursiones y saqueos vikingos que, a partir del siglo VIII asolan Europa, acabando muchas de ellas en la fundación de reinos o la conquista de otros, además de trastocar por completo la organización política y social de los territorios afectados por estos ataques, siendo uno de los motivos de la instauración y desarrollo del feudalismo.


Pero estos ataques no surgieron de casualidad, si bien puede decirse que el primer ataque documentado por los que hoy conocemos como vikingos fue en el 793 al monasterio de Lindisfarne en la actual Gran Bretaña, ya existen precedentes de ataques piratas de pueblos germánicos, algunos incluso procedentes de la propia Escandinavia ya en el siglo III. Este es el caso de los Hérulos, de quienes se documenta ataques en Francia, Gran Bretaña o el norte de España, llegando hasta la Bética en el 459. Estos ataques marítimos pronto se tornaron en expediciones de conquista y asentamiento. En la provincia romana de Britania, a partir del 407 cuando las legiones son evacuadas al continente para ocuparse de otros menesteres, comienzan a llegar invasores germanos procedentes de Jutlandia y Frisia. Roma, al abandonar Britania, había dejado desprotegida a la población britano-romana de la isla, que tras sufrir ataques de piratas germanos, así como pictos y escotos de Escocia e Irlanda, cruza el estrecho para solicitar la ayuda romana. Al serle denegada cualquier ayuda militar, pues los hunos asolaban por entonces el imperio, esta petición es trasladada a otros pueblos como serían los jutos, anglos o sajones.


A partir del 430 se documenta una constante inmigración de estos pueblos a Britania, y ya en el 449, un gran contingente arriba a la isla según las “crónicas anglosajonas”. Empieza así a configurarse el futuro de la isla con el establecimiento de 7 reinos germánicos, la conocida Heptarquía Anglosajona: Kent, de los jutos, Wessex, Essex y Sussex de los sajones y Northumbria, Anglia y Mercia de los anglos. El establecimiento de estos pueblos dominantes, supuso la migración masiva de la población britana autóctona de diferente lengua y religión que sus nuevos gobernantes hacia la península Armórica francesa, que cambiaría su nombre por el de Bretaña.









Este avance germano desde las costas del este de la isla, se vio favorecido por la descomposición interna de la administración Britania tras el abandono del Imperio, formándose una Federación de ciudades, que por otro lado empezaron a perder importancia respecto al ámbito rural. Aunque el avance no fue continuo, la verdad es que a partir de la segunda mitad del siglo VI y comienzos del V, los reinos germanos alcanzan si cénit, recluyendo a esta población celta al occidente de la isla, en las actuales Gales y Cornualles. Incluso estos migrantes llegaron a las costas de Galicia en su huida, siendo poco más que anecdótica su informe influencia en Hispania.


Todos estos movimientos poblacionales y asaltos de carácter pirático fueron el precursor del establecimiento de rutas marítimas, sobre todo en el Atlántico norte, donde destacaron los frisones y ciudades como Burdeos, Nantes o Pamplona. Se desarrolló un tipo de embarcación capaz de transportar mercancías por el Atlántico, con una pipa profunda, 10 metros de eslora, quilla en forma de T y gobernada por un gran remo en popa, a la que se llamó nave de Nydam.






Con estas embarcaciones se llegó hasta islas Feroe o Hébridas, especulando que pudiesen haber sido utilizadas por monjes irlandeses para llegar a Islandia antes que los normandos. Estos últimos tomarían el relevo marítimo como ya he comentado a partir de finales del siglo VIII donde los antiguos colonizadores en Gran Bretaña, serían ahora los atacados, comenzaría así la era vikinga que llevaría sus famosas naves Drakar por el norte Europeo, Islas Británicas, Islandia, Groenlandia e incluso Norte América en el Atlántico, y a España, sur de Francia, norte de África o Italia en el Mediterráneo, fundando estados como el Danelaw en Inglaterra en los siglos siguientes IX y X, el ducado de Normandía otorgado al vikingo Rollon por el rey Carlos el Simple en el 911, el Reino normando en el sur de Italia y Sicilia del siglo XI o la Rus de Kiev que duraría hasta la llegada de los mongoles y sería el germen de la actual Rusia.





José Antonio Olmos Gracia.

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